La educación steineriana es un movimiento pedagógico reformista con más de un siglo de tradición, que continúa expandiéndose en todo el mundo. En la pedagogía Waldorf, las artes—entre ellas la educación musical—ocupan un papel central en la conexión con el cosmos y el entorno, así como en el desarrollo de la voluntad, la personalidad y las capacidades emocionales. A la luz de los limitados estudios empíricos existentes sobre la educación musical en las escuelas Steiner, esta puede valorarse de manera positiva, especialmente en relación con la experiencia de flow vivida por los alumnos y la visión pedagógica particular de los profesores de música. A pesar de estos resultados favorables, la educación musical en las escuelas Waldorf se orienta principalmente hacia la vivencia y la experiencia estética, más que hacia la formación de músicos profesionales. Sin embargo, dado que la vivencia comunitaria de la música ocupa un papel esencial en la vida escolar, también se da prioridad al desarrollo de las habilidades necesarias para el canto coral y tocar en una orquesta (como el canto polifónico y el toque instrumental). Las actividades musicales en las escuelas Waldorf suelen integrarse en diversas asignaturas y temáticas, formando así parte de las experiencias cotidianas del alumnado. Las etapas del desarrollo infantil también se reflejan simbólicamente en el enfoque de la enseñanza musical (modos como el del quinto, el del tercero y el de la octava) y en los contenidos curriculares asociados. La educación steineriana subraya la relación entre movimiento, palabra, ritmo y música, lo cual se manifiesta especialmente en la asignatura de eurítmia, pero también en la parte rítmica diaria de la rutina escolar.
Palabras clave: Pedagogía Steiner, Waldorf, educatión de musical, experiencia de flujo, etapas del desarrollo, plan de estudio