Quienes quieran educar a los demás, deben educarse a sí mismos. Quienes quieran influir en los jóvenes, deben mantenerse jóvenes y trabajar incesantemente en sí mismos.

Simon Gfeller, pedagogo y escriptor suizo (1868 - 1943)

Educación infantil
juego libre, cualidad primordial, absorto en el juego, preocuparse por los momentos de juego, protección, conciencia del juego, observación goethiana, homo ludens
Por: Gerda Salis Gross, agosto 2018,

Juego libre, de vez en cuando


Durante mucho tiempo, el juego libre se ha dejado de lado en aras de alfabetizar y enseñar aritmética de forma temprana. Y hasta hace pocos años no se ha vuelto a valorar el juego libre. Pero, ¿realmente se ve y se ha entendido lo que significa para el niño? Como padres y educadores, ¿cómo enfocamos el juego libre? ¿Qué representa para nosotros?

A veces me sonrío cuando observo a niños y niñas jugando absortos. Hay muchos elementos similares o iguales a los de mi infancia. Se dan los mismos giros, gestos, procesos, interacciones, diálogos. Incluso cuando escucho a los mayores hablando de cómo solían jugar, me doy cuenta de lo mucho que tenemos en común. 

 

En el juego libre de niños y niñas de todas partes, en otros países y sociedades, vemos estructuras y elementos básicos similares. Las culturas vienen y van pero la forma y la cualidad arquetípicas y primordiales del juego libre se antojan atemporales. Es algo universal. 

 

Sin embargo, parece que hay mucho que está cambiando. Por ejemplo, el material y la cantidad de juguetes cambian junto con los cambios sociales. No obstante, veo que los temas básicos, con variaciones, son recurrentes: jugar a papás y a mamás, excavar y construir, ir al trabajo, cuidar de algo, correr aventuras por ejemplo saliendo de viaje, etc. 

 

El hecho que siempre sea el mismo, y con lo que hemos definido el elemento crucial del juego libre, es una posibilidad única para el niño de expresarse, actuar en el mundo, entender, crear, hacer frente a problemas, descubrir, imitar, intentar de nuevo y, en consecuencia, desarrollarse. Es una oportunidad de estar en contacto con uno mismo y con el mundo. 

 

Personalmente, considero que es importante distinguir la cualidad básica, primordial, del juego libre (1). Primordial en sentido de que todos los niños y niñas de todo el mundo siempre juegan así en primera instancia

 

Para que una criatura juegue, tiene que tener cubiertas sus necesidades básicas. Debe sentirse segura y parte de una comunidad que la tenga en cuenta. El juego libre es una expresión de autonomía y creatividad y hay que permitir que se produzca sin que tenga que responder a ninguna expectativa. Solo entonces la criatura será libre en el juego. 

 

Para el niño, jugar es una forma de expresarse, el primer «lenguaje» que conoce antes de adquirir la lengua materna oral. Por decirlo así, el lenguaje del ancestro primitivo. 

 

Así pues, la cualidad primordial del juego libre es el terreno en el que  el juego crece y evoluciona de acuerdo con la cultura del entorno. Cuando hablo del juego, me refiero a estacualidad del juego, no a las formas culturalmente definidas de juego y juegos como el fútbol, el ajedrez, los juegos digitales o cualquier otro juego con normas establecidas, definidas por los adultos. 

 

Todos los niños juegan según lo que ven y experimentan en su entorno. La impronta cultural de cada forma de juego varía en función de los tiempos y la sociedad y por eso es secundaria en la conexión con la cualidad del juego. Puede que las criaturas jueguen a granjeros, a guerras, a ser una familia de perros, a Minecraft en el «mundo real», etc. Este aspecto cultural es como un filtro particular que hace que el juego y el mundo sean más coloridos.

 

Si nos centramos demasiado en estos aspectos exteriores de cualquier forma de juego, fácilmente nos olvidamos de lo esencial. Para percibir lo que es esencial, tenemos que mirar más allá de la impronta cultural, incluso la «cultura Waldorf». Incluso si una sala de juegos ha sido planificada y organizada con mucho esmero, jamás será suficiente para ver y experimentar el elemento esencial del juego. 

 

Debemos fijarnos con mayor profundidad si queremos percibir al niño en su cualidad «antigua» de jugar y si queremos verlo nuevamente.¿Qué me muestra el niño? ¿Qué me dice hoy a través del juego? ¿Entiendo su lenguaje? ¿Qué le mueve? 

 

En mi práctica educativa, cada vez más, veo niños que ya no quedan absortos por el juego o, para ser precisa, cuya conexión con la cualidad primordial del juego ha sido enmascarada. Sus secuencias de juego son cortas y agitadas, no encuentran continuidad ni «relato». Toman algo, lo dejan otra vez y toman lo siguiente; no son capaces de entretenerse jugando. 

 

Su juego consiste en «contar» más que en «recontar», es una secuencia de afecto y efecto. Así es como Byung-Chul Han describe un fenómeno actual de nuestro «capitalismo de las emociones», que puede ir tan lejos hasta que los niños molesten y destruyan sin descanso. (2)

 

¿Cómo nos acercamos a los niños? ¿Mantengo en mí misma la paz, la calma necesaria para quedar absorta por el juego? ¿Estoy, yo misma, conectada al juego de forma que irradio una cualidad atractiva? ¿Me importa esta cualidad en mí misma? ¿Estoy yoen el juego? 

 

Y aquí no me refiero a que debería jugar como un niño; podría, pero esta no es la cuestión fundamental. Tampoco debería jugar para ellos o entretenerlos. La cuestión esencial es estar familiarizado con la cualidad mencionada anteriormente, que la sienta y que me mueva interiormente con ella. Así, el niño se puede apoyar en ella, se puede calmar, puede redescubrir el contacto consigo mismo y encontrar el camino de vuelta al juego. 

 

Eso es lo que hoy en día necesita el juego libre: que los adultos reconozcan por completo su valor; que apoyen la idea de que el juego es la mejor opción para que el niño experimente el mundo, que participe, que co-cree y se enfrente a la vida; y que los propios adultos se conviertan en parte del proceso. 

 

Se me invita, tal vez incluso se me empuja, a reconocer esta cualidad del juego y a fomentarla en mí misma«...si no es que te conviertes en un niño... »

 

Los niños tan solo pueden quedar absortos en la cualidad primordial del juego en un entorno protegido. Este tipo de protección se puede estropear y ahogar fácilmente con todo tipo de juegos modernos y fascinantes de influencia cultural. 

 

El propio cuidador puede ser esta protección si cultiva esta cualidad del juego en sí mismo. No basta con observar y valorarla de forma externa sin cultivarla en el interior. 

 

La voz inglesa «play»deriva del anglosajón «plegan» que encontramos en el alemán actual «pflegen» (en español: cuidar,cultivar; N de la T). ¿Qué cultivo cuando juego? ¿Cómo puedo cuidar el juego? 

 

Los paradigmas actuales de la meritocracia y del sistema educativo nos pueden influir fácilmente y, en consecuencia, perdemos de vista esta cualidad del juego. Incluso en el mundo Waldorf no somos inmunes a este tipo de pérdida. 

 

Si quiero ser una buena auténticamaestraWaldorf, ya he perdido el contacto con este tipo de protección que he explicado anteriormente porque un juicio de valores secundario se hace más importante. Este tipo de foco en el ego hace que perdamos el contacto primordial. 

 

Esta es mi tarea personal, cada día de nuevo, en todomomento porque esta es la cualidad del ahora,como lo es el juego libre del niño.   

 

Al panorama educativo le gusta vestirse con conceptos nuevos. Actualmente, el término «competencia» está muy en boga. En el mundo Waldorf también nos gusta flirtear con él, especialmente si las autoridades quieren que justifiquemos el valor actual de la pedagogía Waldorf.

 

«Competencia» viene del latín competentiay significa aptitud. El verbo correspondiente competeresignifica reunir, ser suficiente, ser capaz. El prefijo comsignifica con y peteresignficaaspirar, alcanzar.

 

Ahora, podemos tomar una interpretación, por ejemplo reuniry pensar que encaja con nuestra labor como docentes Waldorf. Para ser precisos, esta expresión describe alcanzar un determinado objetivo y no encontrarse con gente. Sin embargo, los otros elementos de interpretación siempre están presentes en el trasfondo de modo en que los niños siguen participando en un tipo de prueba o competición. 

 

Rudolf Steiner nos alerta del uso de este tipo de terminología: «Por eso los que desean describir algo desde la ciencia espiritual deberían evitar terminantemente los conceptos abstractos habituales porque se alejan de lo que realmente queremos que se diga. Y es especialmente cierto que los que intentan entender las cosas de una forma común tenderán a las generalidades, no a las definiciones exactas». (3)

 

«Una actitud mental como la descrita no puede funcionar de forma abstracta, tiene que funcionar espiritualmente a la vez que mantiene siempre su visión práctica. Sin embargo, esta actitud jamás se puede adquirir aceptando teorías que no tienen que ver con la vida y son ajenas a la misma; solo se puede obtener si tienes un sentido de cada expresión de la vida y eres capaz de acercarte con amor a todas sus manifestaciones».(3)

 

También hay que ser más cautelosos con otro elemento central de la pedagogía contemporánea: la «observación». A menudo se disecciona la observación al detalle. En cuanto observo desde el exterior, me alejo de la cualidad primordial, más allá del umbral, y así soy una dualidad, en la distancia pero ya no estoy en el juego. 

 

En el juego me hallo más bien en el proceso de contemplación, parecido a la observación goethiana. El aspecto clave es el contacto con el niño y conmigo misma, para poder percibir al niño y su actividad lúdica.

 

¿Entiendo por dónde se mueve el niño y qué mueve? ¿Entiendo su lenguaje de juego? Este interés profundo por el juego del niño no tiene que ver con cualquier conocimiento sobreel niño. Más bien tiene que ver con estar en el juego, con la conciencia del juego. 

 

Puede ser una «experiencia de presencia», tal y como lo llama Kühlewind (4), concentrada y ausente. Esta última idea significa que mi conciencia no está dirigida por conceptos, experiencias previas o metas, sino que está vacía y abierta a lo que muestra el juego. 

 

Así es como puedo ser testigo del juego del niño, siendo testigo de lo que me dice en su lenguaje de juego pero también siendo un testigo en el sentido de Kühlewind: 

 

«Para unirse a la comunidad humana, para encontrarse con el mudo, el niño pasa a ser vertical (recto) en un entorno humano. Si viviéramos de forma horizontal, seriamos parte del mundo sin ser testigos del mismo». (5)

 

Eso significa que soy consciente de mi rectitud personal, como testigo de mí mismo en el mundo, en el juego. 

 

Toda forma de juego nos invita a perseverar en nuestra maleabilidad interior experimentando la presencia, la conciencia del juego… «...todo juego, en el que el hombre debe transformarse, en el que ‘desempeña’ un papel, es sanador para el alma, le saca de la vía habitual y refuerza su libertad interior y su capacidad de adaptación».  (6)

 

¿Me atrevo a interesarme por el homo ludens, la persona juguetona que hay en mí? Él o ella me invitan una y otra vez a seguir siendo joven y, por lo tanto, a mantenerme cerca del juego infantil. En el mundo del juego están permitidos los recovecos, es posible ser cuadrado, redondo y colorido, de nuevo cada día, para el niño y para mí misma como testigo del juego.

 

Rudolf Steiner nos anima: «¡Este tipo de juego libre es el que debemos estudiar!» (7) 

 

Traducido por Mercè Amat

 

Gerda Salis Gross es experta en juego y comunicación además de docente, conferenciante y mentora en cuestiones de desarrollo personal. Tiene un Máster en Educación Especial que obtuvo mediante un proyecto interno de investigación de cuatro años sobre el juego y la comunicación. Actualmente, Gerda es miembro de la junta ejecutiva del Instituto de Pedagogía de la Enseñanza Temprana de Suiza. Ha sido maestra durante cuarenta años, sobre todo en Escuelas Waldorf de Educación Especial en Suiza y Suecia. También es madre de cinco hijos y abuela.

 

Bibliografía

(1) Salis Gross, Gerda (2013): Primäres Spiel als Sprache des Kindes, AVM, Múnich.

(2) Byung-Chul Han (2017): Psychopolitics, Verso, Londres.

(3) Steiner, Rudolf (1971): Human Values in Education (El valor pedagógico del conocimiento del hombre y el valor cultural de la pedagogía), GA310, Rudolf Steiner Press

(4) Kühlewind, Georg (2011): The Gentle Will, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).

(5) Kühlewind, Georg (2008): The Light of the “I”, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).

(6) Kühlewind, Georg (1988): From Normal to Healthy, Lindisfarne Books, Great Barrington (EE.UU).

(7) Steiner, Rudolf (1986): Soul Economy and Waldorf Education [M1] , GA 303, Anthroposophic Press.

 

 

[M1] The title I’ve found in Spanish: “El saludable desarrollo físico-somático como fundamento del libre despliegue de lo anímico-espiritual. Introducción a la pedagogía y didáctica antroposóficas” 

www.antroposofica.com.ar/media/wysiwyg/pdf/guia-rudolf-steiner-2.pdf

 

 



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